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    May 03

    Jóvenes dando vida y esperanza. Jóvenes, defensores de la vida. Jóvenes, instrumentos de paz.

    Jóvenes dando vida y esperanza. RisaJóvenes, defensores de la vida. GuiñoJóvenes, instrumentos de paz Sorpresaporque es necesaria para convivir y hoy la vemos seriamente amenazada. Jóvenes llenos de esperanza porque, como Pablo, “hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” (1 Tim 4,10).

     

    Jóvenes llenos de esperanza porque, como Pablo, “hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” (1 Tim 4,10). «Él es la verdadera esperanza: Cristo que vive con nosotros y en nosotros y que nos llama a participar de su misma vida eterna» (Benedicto XVI, Mensaje a los jóvenes, 2009).

     

    Jóvenes, instrumentos de paz porque es necesaria para convivir y hoy la vemos seriamente amenazada. Persisten demasiadas guerras, no cesa la violencia familiar ni el terrorismo, permanece la discriminación y el racismo, crece la delincuencia, afloran a menudo el rencor, el odio y la venganza, así como la irresponsabilidad, la envidia y la codicia.

    Jóvenes, defensores de la vida porque es un don de Dios que hoy está en grave peligro. Se multiplican los abortos y los homicidios; aumenta la pobreza y la injusticia; no todos disponen de acceso a la educación y a la atención sanitaria; continúa la corrupción y la contaminación medioambiental; crece el consumo de drogas y alcohol; son frecuentes los suicidios y los accidentes por negligencia.

    Jovenes que hoy dan y siguen dando al mundo.  

    Caminando Con Cristo

    CAMINANDO CON CRISTO
    "VEN A CAMINAR CON EL"

    Quizás nunca como hoy la invitación de Jesús a remar mar adentro aparece como respuesta al drama de la humanidad, víctima del odio y de la muerte. El Espíritu Santo actúa siempre en la historia y puede sacar de las desdichas humanas un discernimiento de los acontecimientos que se abre al misterio de la misericordia y de la paz entre los hombres. Efectivamente, el Espíritu, desde el mismo desconcierto de las naciones, estimula en muchos la nostalgia de un mundo distinto que ya está presente en medio de nosotros.

    Lo asegura Juan Pablo II a los jóvenes los exhorta a ser «centinelas de la mañana» que vigilan, fuertes en la esperanza, en espera de la aurora.